lunes, 4 de febrero de 2019

RADETZKY.


Te estoy amenazando.
Sí.
Nunca te podrás librar de mí.
Estamos unidas, como siamesas
pero sin ser hermanas.

De hecho no nos tocamos
ni las palmas.

Tu tan vive la vida, y yo
tan muerte súbita.
Qué descontrol.
Qué descompás.
Qué carcelario.
Qué antagónico.

Y es que es así, eres la protagonista
cuando, en realidad, eres mi
puta marioneta.

Que soy yo la que lleva los hilos,
la que desengrasa los engranajes,
la que hace hoyos en las paredes
para no volverse loca, la que busca
libertad sea al precio que sea, llevándome
por el camino, cadáveres que no
tuvieron cojones.

Que eres el blanco perfecto
para este pelo negro.
Que tienes ojos de cordero
y yo de Reina Mora.

Aún no te has dado cuenta
pero esta violencia, siempre
nos unió.

La tuya, por querer sobrevivir.
La mía, por querer salvarte y así
me salvaba yo.

Y estamos entre rejas en una prisión
que no existe.

Que solo está aquí.
En nuestras cabezas.

Que serás mía, porque
siempre lo fuiste.
Y sin posesión alguna
lucharé contra barrotes
y metralletas por mí.

Y tú, harás lo mismo sin que te
lo pida, porque vives en fuego
desde que quisiste ser aire,
porque el agua no te gusta y
la tierra te agobia.

Porque sí, te estoy amenazando
de la forma más violenta.

Porque a ti y a mí,
no nos separa ni la 
mismísima muerte.

Que te quede claro.








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