Te
estoy amenazando.
Sí.
Nunca
te podrás librar de mí.
Estamos
unidas, como siamesas
pero
sin ser hermanas.
De
hecho no nos tocamos
ni
las palmas.
Tu
tan vive la vida, y yo
tan
muerte súbita.
Qué
descontrol.
Qué
descompás.
Qué
carcelario.
Qué
antagónico.
Y
es que es así, eres la protagonista
cuando,
en realidad, eres mi
puta
marioneta.
Que
soy yo la que lleva los hilos,
la
que desengrasa los engranajes,
la
que hace hoyos en las paredes
para
no volverse loca, la que busca
libertad
sea al precio que sea, llevándome
por
el camino, cadáveres que no
tuvieron
cojones.
Que
eres el blanco perfecto
para
este pelo negro.
Que
tienes ojos de cordero
y
yo de Reina Mora.
Aún
no te has dado cuenta
pero
esta violencia, siempre
nos
unió.
La
tuya, por querer sobrevivir.
La
mía, por querer salvarte y así
me
salvaba yo.
Y
estamos entre rejas en una prisión
que
no existe.
Que
solo está aquí.
En
nuestras cabezas.
Que
serás mía, porque
siempre
lo fuiste.
Y
sin posesión alguna
lucharé
contra barrotes
y
metralletas por mí.
Y
tú, harás lo mismo sin que te
lo
pida, porque vives en fuego
desde
que quisiste ser aire,
porque
el agua no te gusta y
la
tierra te agobia.
Porque
sí, te estoy amenazando
de
la forma más violenta.
Porque
a ti y a mí,
no
nos separa ni la
mismísima muerte.
Que
te quede claro.
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