Esa
soledad en compañía,
que
te amarra fuerte
y
no te deja respirar.
Ese
nudo en la garganta
de
querer llorar
y
que ni una lágrima
se
asome.
Hasta
que llega el chaparrón,
las
tormentas, los truenos,
las
evitaciones, el miedo,
la
exposición, los sacrificios,
el
dolor.
Hasta
que cae la bomba.
Cuando
aparece se me
empequeñece
el estómago
y
me entran escalofríos
en
los pulmones.
Y
llega el negro.
Y
la música alta.
Y
el encierro.
La
desconexión
descontextualizada
del
contexto en el
que
vivo.
Esa
soledad en compañía
que
termina teniendo
como
conclusión
el
hablar en plural
para acabar siendo
singular.
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