lunes, 8 de junio de 2015

Abatida y derrotada.

-Se acabó, todo ya, se acabó-

No podrá conmigo, se dijo continuamente. Bueno, más bien le decían "no podrán contigo" pues ella ni se lo creía.

A veces se veía tan pequeña como las hormigas o como las personas que están por las calles mientras tu vuelas en un avión destino a cualquier lugar de mundo.

Tan pequeña pero, tan tan grande a la vez que hasta que ella no empezase a creérselo  un poco, por mínimo que fuera los demás no podrán verla tal cual es.

Yo casi lo tengo, le dijo su cómplice. -Casi sé cómo eres y no me ha hecho  falta mucho tiempo-
Empieza a dejarte llevar, le aconsejó. Deja que todo fluya. Cuanto más pienses en lo que quieres que pase, te aseguro, que más tarde llegará pues la espera deseada siempre es un gran letargo, amiga.
Vive, disfruta, sácale una risa a la vida y que ella vea lo grande que puedes ser, no te dejes amedrentar por cualquiera y mucho menos por las pruebas de fuego que tenemos que pasar a diario si tenemos que seguir sobreviviendo.

Caerás, recaerás, llorarás, gritarás, te cabrearás y lo único que querrás hacer es hacer las maletas e irte lejos, fuera de aquí. Sin embargo, hay veces que los deseos no se cumple pero, si algo he aprendido en la vida es que "todo llega y todo pasa" eso te lo aseguro.
Coge el toro por los cuernos, pon las llaves en el coche y pisa el acelerador, abre la puerta y sal de casa, ve al bar y pídete una caña, rompe el plato más feo de la vajilla pero haz, que la vida se dé cuenta de que tú estás aquí.

Solo necesitas otros ojos con los que mirar, no todo es negro o gris marengo a veces también aparece el rosa fucsia o el rojo putón, pero solamente lo encuentra el que lo busca.

Te tiendo la mano para empezar el camino ¿Vienes conmigo?



De una amiga que aunque tarde, llegó para no irse. L.

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