Cuando haces introspección en una clase de psicología de la
cual, no me acuerdo.
"Hacer llorar es fácil.
Contar un drama, no es muy complicado.
Estar tristes y llorar no nos supone un gran esfuerzo.
Llorar hasta dormirse, todos lo hemos hecho.
Preguntarse cuando acabará todo y no tener respuesta
inmediata. Qué decepción.
Sin embargo, hacer comedia es algo complicado, pues no todos
tenemos el mismo humor ni mucho menos, la misma inteligencia y ya se sabe... el
humor y la inteligencia van de la mano.
Ser feliz no cansa pero joder, qué difícil es ser feliz. Qué
difícil es que los planetas se alineen y los astros se pongan a tu favor en vez
de en contra tuya. Todo es tan relativo. Todo es tan sin sentido que no
entiendo nada.
Aunque sabemos que cuesta, nos pone correr ese riesgo de
imposible pero posible, de no saber qué pasará, de no saber a quién dejaré
atrás en el camino para llegar a la meta, de no saber a quién daré el relevo en
la carrera, de no saber en quién confiar, con quién tomar café y contarle mis mierdas,
mis inquietudes, mis locuras. Seis, incluso siete podría arriesgar a decir
incluso, ganar la apuesta.
Muy pocos de este pasado, muchos de este presente y
probablemente, algunos del futuro de mañana.
Y es que, todo se resume en eso: en hacer comedia con
quienes quieres y con quienes te quieren. Los demás no importan, si has luchado
por mantenerlo y ya te has cansado, no pasa nada, los gobiernos siguen sin
decidir presidente.
Por eso, para mí lo único que me importa hoy día es mantener
la comedia. La gente que me juzga y que llamaba amigos hoy, me dan igual".
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