En una noche de abril, una noche que la
describió como de verano al encontrarse
con la ventana abierta de par en par, en
bragas con una blusa ancha, muy sexy, lo sabía pero aunque no la vieran le
encantaba sentirse así, sexy aunque, si lo conseguía o no era otro tema que
ahora, no quería hablar.
Ella pensó y, pensó en el futuro, más
concretamente en su último día y llegó a la conclusión de que si supiera con
exactitud el día de su muerte haría varias cosas pero sobre todo, se centró en
sus últimas horas y esto era lo que quería:
Querida yo del dos mil y pico, si has llegado
a vieja con la mente en su sitio, si no has tenido una muerte inesperada, si no
te han asesinado, si has conseguido no morir de cáncer de pulmón y has logrado
tener una muerte tranquila, digna y que no sea causa de alguno de tus vicios
enhorabuena, pero ahora siéntate en el sillón más cómodo que tengas, coge la
cerveza más buena que haya en casa y si no tienes porque ya te la has bebido
baja a por una o pídele algún sobrino tuyo o nieto (si por fin decidiste ser
madre) que te vaya a por una, y de paso dale un dinerillo para que se compre lo
que quiera pero, si es menor de edad que no sea alcohol, o bueno, si, te vas a
morir que al menos el último recuerdo que tengan de ti sea uno digno de lo que
fuiste tú, probablemente, con su edad. Enciéndete un cigarro, espero que hayas
conseguido un trabajo digno y ya hayas dejado el tabaco de liar porque con la edad y el pulso... Para liarlo
se te van a ir las pocas horas que te quedan.
Una vez sentada, con cigarro en mano y
cerveza en la mesa, cállate y haz balance. Has vivido mucho, o eso espero. Has
hecho lo que te ha dado la gana (al menos si no has cambiado en estos años),
has sido una rebelde moderada siempre bajo el lema de "a mi manera"
canción que sonará en unos días despidiéndote y dándote la bienvenida a la
nueva vida que te espera o eso al menos, has intentado creerte todos estos
años.
Espero que hayas sido feliz, que hayas tenido
una vida plena, que encontrases el amor en un hombre, en una mujer, en un perro
blanco o en un gato negro.
Espero que aquellas personas que adoro hoy
día y que pienso que no podría vivir sin que estuviesen en mi vida hayan
seguido todo tu camino y tú, el de ellos, de lo contrario no vengas del futuro a contármelo te aseguro que, no quiero
saberlo.
Espero que hayas logrado ser lo que querías
en la vida pero sobre todo espero que te hayas arriesgado a quitarte esa espinita
que tú y yo sabemos.
Espero que todos los que te hayan juzgado en
este presente que vivo ahora, en abril del dos mil dieciséis se
marcharan de tu vida y así con todas las personas que aparecieron en tu camino
y que yo aún no he descubierto.
No sé si decidiste ser madre o no pero aún
así enhorabuena por tu decisión, fuiste valiente.
Tampoco conozco donde has vivido a quien has
conocido o con quién decidiste compartir tu vida, si con una pareja, un animal
o tu contigo misma pero seguro que si lo hiciste por algo fue.
También quiero que pienses si ha merecido la
pena vivir tu vida o si ya estás cansada de ella, espero que no te mueras de
aburrimiento y que tu fallecimiento sea por haberte ido a dormir y levantarte
demasiado tarde, tan tarde que jamás te vas a despertar.
Creo que dejarás a personas que les duela tu
marcha y si no es así tampoco me expliques que hiciste mal que de verdad, no
quiero saberlo.
Pero sobre todo, una de las cosas que más
deseo es que estés orgullosa de quien fuiste, de quién eres en estas horas y de
la huella que dejarás a quienes se quedan aquí. Nunca te avergüences de nada, aunque para qué engañarnos, tu nunca
tuviste de eso.
Pero quiero que tu último pensamiento antes
de acabarte el culo de la cerveza, de darle la última calada al cigarro y de
irte a dormir para siempre, me gustaría que dijeras:
"He
vivido una de esas historias de las que
todos eran testigos y no sabían que lo eran".
Si de verdad cumpliste eso, adelante, ve a
dormir que a mí aún me queda o... eso espero.
Hasta siempre.
Tu yo
del dos mil dieciséis.
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