domingo, 30 de diciembre de 2018

Mar(l).

El primer avión fue a Touluse,
Aquella que me acogió cuando más
necesitaba desaparecer.
Allí, lloré por dentro y reí por fuera.
Allí te tuve en mi cabeza.

Llegué, y las noticias no pararon de llegar.
Amores, confesiones, muertes.
Qué noria aquella que abrazó a enero,
febrero y parte de marzo.
Aún recuerdo la mitad de la botella,
esa que vacié mientras ella lloraba.
Qué mal(r) de lágrimas de amor.

Pasaban los meses y ese viaje seguía
en lo alto de la cúspide emocional, no
sabía si pararía pero en esos ratos,
me dediqué a pensar,a sentir y a hacer.
Y qué hostia.
Y qué broncas hubo en esos meses.

Volví a por otro avión directo a Atenas,
y empezó abril. Esta vez, no quería huir
hasta que allí, en alguna isla griega necesitaba
tiempo para mí. Y me escapé cada noche para
ver ese vacío inmenso del cielo en mitad del océano.

Recuerdo cada isla y cada rincón,
cada no beso y cada mal rato.
Eso, en parte, nos separó pero me regaló
el mejor presente griego, ya dicen que:
"cuando se cierra una puerta una ventana se abre".

Volví a España y los meses corrían
como la pólvora del petardo y yo
sin enterarme que el broche de oro
ya estaba en camino.

Las cosas pasaban.
Los meses volaban.
Seguíamos sin entender por qué
ocurría todo junto y
por qué a nosotros.

Han sido los 12 meses
más intensos de mi vida.
Y en parte, del resto.
He aprendido más de lo que
me propuse, la he liado más
de lo que esperaba y he sido
más de lo que pensaba ser.

La balanza se equilibra y coge fuerza,
a positivo.
Siempre así aunque por fuera,
sea un mar(l) de lágrimas.

Y se marchitaba cuando llegó quién
me haría olvidar toda la mierda pasada y
me enseñó que en realidad, no sabía nada.
Ella llegó a nuestras vidas para mostrarnos
su curiosidad, poner caras y llorar cuando se agobia.
Y conforme pasa los días,
más me creo que tenga algo de mí.

Sin duda alguna es el papel más
importante que me ha tocado desempeñar en 22 años.
Ella puso el broche de oro con sus
pequeñas manos en la vida de todos.

Y ahora, que todo ha pasado puedo decir que:
Si algo he aprendido este año ha sido que
"quien juega con fuego se acaba quemando"
pero qué bonito es quemarse y
qué frío es, a veces, el fuego.

Pero me quemo.
1.
2.
3 veces y hasta 365 días.

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