Te veo en otras personas
y sigo sintiendo amor.
Te tengo en mi piel a fuego
y en mi pensamiento los
días impares.
Pero siempre me acordaré
de aquel estanco, de ese beso,
el primero y el último
y de cuando me dijiste:
"Todos los estancos,
terminan en Virginia".
Y aquí sigo, mismo banco,
misma hora, mismo
estanco y tú no estás,
siempre pensé que
Virginia era tu
metáfora hacia el amor
pero nunca caí
que era tu marca de tabaco.
Desde ese día, fumo
Chesterfield y lo compro
en el local que está bajo mi casa.
Desde ese día, ya no estás
en mi nirvana.
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