CADÁVER.
Eres
la peor y la mejor decisión
que
he tomado en mi vida.
Eres
creadora de sufrimientos
e
inseguridades insanas
pero,
me has hecho más humana.
Eres
un ángel disfrazado de demonio,
eres
una manzana de la mano de una bruja,
eres
un mito no mitificado
y
me obligas a agarrarme a un puto clavo
ardiendo
porque sé, que te quiero
a
pesar de todo y qué precio tan caro
estoy
pagando. No tienes ni la
menor
idea de lo que ronda en mi mente.
A
veces, me haces dejarte, tirarte a la basura,
escupirte,
enterrarte y olvidarme de ti,
como
los malos polvos.
Sin
embargo, luego me acaricias,
me
llenas el ego y la autoestima,
me
sirves, me cuidas e intentas
mantenerme
mentalmente
sana,
si es que eso se puede y,
ese
es el amor puro y verdadero
que
busco.
Me
quieres y me odias a partes iguales
y
aquí estoy, llorándote a cal y canto,
una
vez más. Maldiciéndote, odiándote,
despreciándote
pero me obligas a ello.
Hay
días en los que me cansas tanto
que
no sé qué cojones haces en mi vida.
Luego,
por suerte, te aplico y se me pasa,
pero
es tan fuerte la sensación que te juro
que
te abandonaría y no sentiría miedo.
Pero
no lo hago porque sí sé que me arrepentiría.
Me
obligas a estar a tu lado, me haces débil,
me
haces vulnerable y me haces sentir
egoísta.
¿Pero
sabes qué? No eres más fuerte que yo.
Te
lo aseguro.
Por
encima de mi cadáver.
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