martes, 21 de febrero de 2017

Sin título.

En la soledad que me regala el sol.
En la alegría que me otorga el botellín
te espero en cada calada, en cada
papel, en cada humo, en cada respiración.

En cada bar que piso con la música bien
alta para tapar al gentío que no me cuenta
nada interesante.

En la oportunidad que me ofrece el wifi
y en el fuego del mechero con piedra nueva.

En las conversaciones que me invento
conmigo misma para rellenar huecos que,
no están vacíos.

En los círculos de colores que algún día
yo pintaré mientras el botellín me sigue
acompañando en las alegrías, el sol en las
horas libres, el bar en cada rincón de mi
cuerpo y el fuego, el humo, el papel y la
creación que sale de ellos recorre cada milímetro
de mis órganos y me quita la vida poco a poco.

Esa soledad que me regala el sol y que anhelo.
Esa soledad cuidada a destiempo.
Y no, no me siento sola pero a veces,
la necesito, como el botellín al abridor,
el cigarro al mechero, el borracho al bar y yo,
no necesito más de sesenta minutos
para disfrutar de mi.

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