lunes, 20 de febrero de 2017

Abracemos.

Abracemos  a la muerte, hagámoslo tan fuerte hasta convertirnos en un polvo del que se pueda sacar un bonito diamante en forma de lágrima. Vayámonos con la  que viste de negro y calza guadaña el día que nuestra vida deje de serlo.
Abracemos a la muerte y mirémosla como la paz que no supimos tener cuando nuestros pulmones se alimentaban con el oxígeno.
No la juzguemos por lo malo que trae consigo, porque no hay nada establecido, para muchos es su refugio más amado y para otros la peor de las pesadillas a las que el hombre antes o después a de hacer frente.

Abracemos a la muerte por la simple razón de que hay muchas personas muertas en vida y otras muertas pero más vivas que nunca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario