martes, 23 de abril de 2019

Abracadabra.


Vivo con el ángel y el demonio,
uno dice que piense y el otro
que lo haga. Uno dice que basta
y el que le sigue me cuenta los
abracadabra.

Suspiro cuando exploto
y pienso después de los
cohetes que trae consigo
la bomba.

Me dejo influir por la magia
de las cartas que siempre me
negué a que me echaran.
Me dejo llevar por el aire
que entra en mi ventana y
por ese sol que me pega en cara.

Vivo con un ángel a mi derecha
y con el demonio dentro que explora
cada uno de los órganos
que viven en mi cuerpo.
El primero me cuenta en alto
que hay que querer bien y, es verdad.

Sin embargo, el otro me susurra en el
oído y sabe, que eso me pone.
Luego me enciende el cigarro
y me ofrece una cerveza fría
para detallarme que solo
hay querer bien al que te
corresponde con el mismo
amor.

Con el tiempo aprendí que
los dos llevaban razón, porque
ni el bueno es tan bueno
ni el malo tan malo.

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