Me
agarré fuerte
al
brazo de tu recuerdo.
Soñé
con volver a pintar
en
lienzos blancos y a
escribir
en páginas negras.
Lo
echaba de menos,
el
escribirte.
Pero
ahora, ya no es ayer.
Es
mañana o tal vez hoy.
Y
esto es lo que somos,
dos
almas libres en el cielo
de
lo terrenal, que seguimos
de
la mano y dibujando en
conjunto
sin embargo,
usamos
páginas distintas.
Y
no es malo, es diferente
porque
no hay que temer
el
cambio, ni miedo a la
persona
y yo,
aprendí
a no temerte.
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