Quiero tocarte
hasta que tu piel se erice y
mis dedos dejen de tener yemas,
recorrer tu espalda leyendo
cada letra que hay en ella.
ver lo húmeda que estás,
como si acabaras de salir del agua.
Tocarte con desesperación e
impaciencia, como aquellas
veces en las que te tomaba
por puro placer, como ahora.
Quiero abrirte y luego,
recorrer tu cuerpo hasta
hacer mío tu olor.
Ese que es inconfundible.
Quiero que entres en mí haciendo
que mi garganta explote de placer
y mis órganos te den la bienvenida
que mereces.
Quiero que me hagas tuya
cada sábado bisiesto
y ¿por qué no?
cuando tenga un mal día.
Beberte hasta cansarme aunque sé,
que no seré yo quien ponga final
a este encuentro.
Tengo claro que esa eres tú.
Por efímera.
Quiero recorrer cada recobeco
que exista.
Cada gota.
Cada "tierra trágame".
Cada "¿por qué eres así?"
Cada "gracias".
Quiero alborotar tu pelo desteñido
y saborearte como nunca hice.
Quiero que tus cristales me rocen,
pero que no me hagan daño porque,
a veces, soy tan frágil como tú.
Quiero que tengamos grandes noches
de risas desmedidas, y por supuesto,
acabar en la cama deseándonos.
Y así, hasta que tu cuerpo
de botella acabe.
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