domingo, 25 de marzo de 2018

Un paso.

Del blanco al negro
solo hay un paso
igual que, del sí
al no y del amor
al odio.

¿Cómo podemos
hacer cosas que defendemos
y que, a la primera
de cambio, renegamos?

Cualquiera puede tirar
nuestras ideas por la borda
y la culpa, es nuestra.
Siempre.

Sin embargo, nunca
digas de este agua no beberé
porque ya vi, que acabas haciéndolo,
lo bonito es ser directos,
sin rodeos, sin tapujos, sin prejuicios
y con la fuerza de que nadie, va a comerte
la oreja aunque no lo comparta.

Pero es difícil, pocas personas
conozco que sean así. Fieles.
Fieles de sí mismos, que llevan
por bandera su valentía,
su fuerza, su lucha y que reconocen
cuando la cagaron.

A mí, intentaron cambiarme de opinión
miles de veces, me comieron la oreja
para dejarme a medias, me la metieron
hasta el fondo pensando que lo hacían
bien, me la clavaron por detrás
diciendo qué me iba a gustar, me hicieron
cunilingus con menta que me arquearon
la espalda, me dijeron que me arrepentiría
y aquí estoy, directa, segura y fiel
a todo lo que pensaba, a lo que sentía,
a lo que me apetecía y, si llevan razón
yo seguiré pensando que nadie
pudo pararme a besar cuando
quise hacerlo.

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