Pensé en ti
cuando me quité
el sujetador por primera
vez.
Esa vez, que ya, casi
ni recuerdo y no sé
si situarla en agosto
o en enero.
Pensé que qué
era eso que sentía
cuando veía una boca
abierta expulsando placer
sin humo.
Me dije que por qué
no volver a hacer aquello
que te arquea la espalda,
te olvida del tiempo,
te exime de pecado,
te libera del infierno,
te adentra en las catacumbas
del corazón y te permite
ser tú.
Pensé en ti cuando
vi aquella boca decir
miles de chorradas que
no se pasaron por mi cabeza,
a veces, directa.
Pensé, pensé y volví
a repasar todo aquello
que sentí.
Pensé en ti para
darme cuenta de que
lo único que no tenía
que olvidar no eras tú,
si no yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario