sábado, 23 de diciembre de 2017

Rumba en prosa.

No sé cómo empezar si no
es contigo.

Sé que no te gusta que te haga
fotos mientras duermes pero a mí,
me encanta.

Sé lo que te gusta que te acaricie el hombro
cuando la camisa te lo desnuda, como ahí,
en la foto.

Sé que eres muy celosa de tu intimidad,
aquella que solo te incumbe a ti,
la misma por la que has luchado años,
esa que tanto te costó alcanzar y que
una vez lograda, defendiste a capa y espada.
Te admiro por ello.

Sé lo que te gusta el café con leche pero, fría
que si no quema mucho y tardas la vida
en bebértelo o mejor dicho, tres cigarros
de más.

Sé lo que adoras escribir de madrugada
y despertaste con un texto en la cabeza,
nunca te molestó, de hecho, esperas
que todas las noches sean así: de rumba
en prosa.

Sé lo que te gusta dormirte con ruido.
Idolatras al ruido y al más puro silencio,
siempre fuiste de contrastes y espero,
que lo guardes contigo hasta
el final.

Solo quiero que sepas, pequeña,
que no puedo empezar ni acabar
sin ti porque si no, yo carecería
de vida. No existiría. 

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