No
sé cómo empezar si no
es
contigo.
Sé
que no te gusta que te haga
fotos
mientras duermes pero a mí,
me
encanta.
Sé
lo que te gusta que te acaricie el hombro
cuando
la camisa te lo desnuda, como ahí,
en
la foto.
Sé
que eres muy celosa de tu intimidad,
aquella
que solo te incumbe a ti,
la
misma por la que has luchado años,
esa
que tanto te costó alcanzar y que
una
vez lograda, defendiste a capa y espada.
Te
admiro por ello.
Sé
lo que te gusta el café con leche pero, fría
que
si no quema mucho y tardas la vida
en
bebértelo o mejor dicho, tres cigarros
de
más.
Sé
lo que adoras escribir de madrugada
y
despertaste con un texto en la cabeza,
nunca
te molestó, de hecho, esperas
que
todas las noches sean así: de rumba
en
prosa.
Sé
lo que te gusta dormirte con ruido.
Idolatras
al ruido y al más puro silencio,
siempre
fuiste de contrastes y espero,
que
lo guardes contigo hasta
el
final.
Solo
quiero que sepas, pequeña,
que
no puedo empezar ni acabar
sin
ti porque si no, yo carecería
de
vida. No existiría.
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