domingo, 17 de diciembre de 2017

El hombre.

Cómo me gusta follarte así,
disfrutándote, saboreándote,
contemplándote, mirándote.

Cómo me gusta entrar en ti
mientras escondo mi cabeza
entre tu cuello y lo beso.

Y toco tu piel erizada.
Y chupo tus pezones excitados.
Y saboreo tu clítoris lleno de fuego.
Y voy dejando marcas por tu piel.

Cómo me gustar entrar y salir de ti
cuando estoy apunto de correrme
y gemir en tu oído mientras veo
tu boca entre abierta, tu espalda arqueada
y tus manos agarrando esas sábanas de seda.

Cómo me gusta que dejes en mi espalda
tus marcas y cómo disfruto cada vez que me sonries
con todo el pelo en cara y los ojos lleno de llamas.

Cómo me gusta sentirte cuando dices
que te sientes gata y que yo,
soy tu mejor gato.

Cómo recuerdo, mi amor, cada noche bajo el tejado,
entre las sábanas y con la chimenea cuando en realidad,
el humo que salía era de nuestros cuerpos llenos de deseo,
de pecado y de sexo. Algo insólito que nunca más viviré,
si no eres tú la persona que se encuentre entre
mis sábanas cada noche de madrugada.

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