domingo, 8 de octubre de 2017

Shh...

No quiero gritarlo
por si se gafa, siempre
fui supersticiosa y por eso,
no me gusta el amarillo.

Sin embargo, adoro los gatos negros.
Creo en la energía, en lo zen, en la paz,
en las vibraciones, en el destino cambiante,
en las señales y en las casualidades.

Hace días pasó.
Dos folios.
Un texto.
Un dibujo.
Dos personas distintas.
Un mismo significado.
Y unas risas pletóricas.

¿Casualidad?
¿Destino?
¿Coincidencia?


Yo lo llamé ganas de volver.

Y volvimos. 

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