La única forma que encontré
de sobrevivir, cuando más lo necesitaba,
la hallé en tus huesos inexistentes.
La palpé en el horror que me rodeaba
y lo convertí en frivolidad a carcajada.
Cuando ya te tuve entre mis dedos
te toquetee y te arrastré a lo más
Irónico y sarcástico de mi ser.
Sí, a las catacumbas del corazón.
Allí te alojaste durante un largo tiempo.
Creciste conmigo porque yo,
aún no había pegado el estirón,
el mismo, que nunca llegó.
Pero me ayudaste a salir de ese espanto
en el que me habían metido, ley de vida,
lo llaman muchos.
A mi me gusta tacharlo de putada.
Que no de puta. Eso la vida, que a veces
lo es mucho y no de las baratas precisamente.
Y ahora, años después sigues aquí,
con la ironía, el sarcasmo y el humor
absurdo.
Qué combinación.
Pero me ayudaste a salir del espanto
y por eso, te debo una de mis 7 vidas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario