Anoche escuché tu nombre, cariño.
Ese que me hacía temblar y por el que
bebía los vientos.
Anoche retumbaste en mi mente,
por enésima vez en ese día.
Anoche me bebí esa botella
de vino rojo que tan mal me sienta
y que tú, te empeñabas en que no
bebiera.
Cómo me cuidabas, cariño.
Y ahora, solo bebo ese vino,
solo fumo ese malboro que tanto
odiabas, solo veo esas series
que tanto te hastiaban, solo leo
la lectura erótica que no te ponía,
solo madrugo los domingos,
solo voy de cañas cuando a mí, me
apetece,
solo todo solo cuando yo quiero,
cariño.
Porque anoche también me di cuenta
que en esa relación vivías tú y yo,
me iba consumiendo poco a poco
como el cigarro que tengo la mano.
Anoche cariño, por décima vez,
viniste
a mi mente, y esta fue
para despedirnos, tú te aferrabas
a mi hemisferio y yo, te saqué
a base de vinos y colillas.
Cariño, anoche, fue la
última vez que me acosté
contigo.
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