"La hipocresía tiene hogar; detrás de la estantería".
Sí.
Quizás.
Tal vez.
Probablemente.
Rotundamente, no.
La hipocresía no solo reside detrás de una estantería, también vive en el estuche, en los bolis, debajo de una goma de esas que parece un polo de fresa y nata, en un texto también podemos ver a la hipocresía o en uno de esos perfumes caros que huelen tan rico. Ella nos acecha, siempre está porque nunca se ha ido.
Tu padre, tu madre, tu hermano, tu mejor amigo, tú, todos sois hipócritas bueno, todos somos hipócritas la diferencia está en saber querer.
Querer es lo más difícil a lo que nos enfrentamos en toda nuestra vida, querer no es fácil, hay que sacrificarse y aguantar, hay que soportar cosas que nunca pensamos que soportaríamos, hay que respetar y tolerar y sobre todo, hay que alegrarse de lo bueno que le pase al otro.
No me vale tirar la piedra y esconder la mano cuando en el fondo, no me quieres bien, cuando me muestras tu tez más oscura, más fea, más insoportable, más odiosa, más repugnante, más hipócrita y encima, quieres que te mire bien, no gracias, declino tu oferta de amor y acepto tu juego hipócrita.
"Estoy en una etapa en la que no quiero que me limiten" no lo hagas. Nunca debiste hacerlo y te han avisado, sin saberlo, te piden a gritos que quieras bien, que ames de verdad, que rías por alegrías ajenas aunque tú, no seas el productor de esa risa que cada día es más fuerte y brilla más.
Quiérela bien, no sabes lo que se lo merece y, sin embargo, sabes lo que ha aguantado, alégrate, riéte, riamos todos, como si nos lleváramos bien, porque yo, ya entré en el juego que me has propuesto y voy directa a ganar.
La he visto hecha mierda al igual que tú, la visto reírse al igual que tú, la he visto llorar por dentro y decepcionarse con tan solo un gesto, solo tienes que escucharla y darle un abrazo, ella no te lo pedirá pero no sabes lo bien que le sienta, porque se recompone, como el ave fénix.
Ella es como el papel de seda, que sin forma es sensible y hay que cuidarlo para no romperlo pero no hay que posar tanta delicadeza solo la que te pide sin gritar, la justa y necesaria para que salga a flote ella sola pero luego y, al igual que ese papel, coge forma y se vuelve fuerte, brilla, vuela y nadie, le puso límites.
Es lo que grita, es lo que quiere, es lo que anhela, es lo que desea y lo que necesita y tú, solo pones piedras en el camino, no es justo.
Da igual que no lo entiendas, porque el arte nunca ha necesitado ser entendido, solo requiere sentimiento, mucha fragilidad y, horas en el bar para juntarse a Venus y hacer magia del aire. No quiero que entiendas el arte, ni a Venus porque eso me pertenece a mi, solo quiero que la quieras como merece, libre, sin ataduras ni explicaciones, sin tapujos, sin peleas, sin rencores, sin resentimiento, sin victimismo, sin llantos ni súplicas, sin imposiciones ni obligaciones escondidas. Quiero que la quieras como el vionilista ama a su Stradivarius, como el pintor a su palea, como Cervantes al Quijote o como Picasso a su Guernica. Solo eso, no por ti ni por mi que tan sin quiera, me incumbe, pero grité tantas veces porque para que no me impusieran límites que nunca se los di a nadie.
Quiérela sin límites como hago yo porque así, verás todas sus caras y te aseguro que cuanto más descubras, más aprenderás.
A mi me pasó y de hecho, me sigue pasando por eso sigo aquí pero tranquilo, tengo todo el tiempo del mundo así que, siéntate y disfruta porque el espectáculo nada más que ha empezado, aún queda obra rato, te lo aseguro.
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