miércoles, 11 de enero de 2017

De car(t)a la pared.

Querida pared:
Hace tiempo que me perdí.
No te perdí pero te siento lejos y sin embargo, te miro todos los días.
¿Sabes?  Dolía.

Hablo en pasado porque ya no me duele ni escuece, ya no. Antes me dolía, me daba rabia, me jodía y ahora... ahora tan solo me produce indiferencia y en realidad, no sé hasta que punto eso es sano.

Querida pared:
En ti he puesto postales. En ti he colgado imágenes y dibujos. En ti posé recuerdos y anécdotas en forma de fotos. En ti guardé uno de mis mayores secretos.
No me arrepiento, si lo hice fue porque quise, porque te tenía ahí y te veía a diario. Siempre estaba de cara a la pared.

Ahora no te conozco, entre la multitud me cegué o te marchitaste, no lo sé.
No me atrajo tu color o tu gotelé, lo que siempre me gustó fue tu formar de soportar todos los recuerdos, fotos, postales, dibujos, siempre me gustó tu fuerza.

Sin embargo, nuestros caminos se han desacompasado y ya no vamos al mismo ritmo, tú ya no sostienes las mismas postales que yo guardo en el recuerdo. Ya no me apetece colgar en ti fotos. Sí,  hablo de apetecer porque tiene que salir de dentro y hace tiempo que perdí la hora en la pared.

Aunque te vea a diario, solo con girar la cabeza ahí estás pero en realidad no sabes nada de la suerte que he tenido estos meses mientras tu pasabas de un blanco radiante a un gris cada vez más negro, creo que ese fue uno de los detonantes para que yo, dejara de colgar.

Querida pared:
Siento que apenas colguemos recuerdos pero también sé que es mutuo.
A mi me va bien y espero, que todo siga igual. He conocido a alguien que es capaz de adentrarse en mi caos sin miedo y llegar a tal punto de comprenderme y, ahora que lo tengo siento que tu, querida pared, ya no lo haces.

No es un adiós, ni un hasta luego, solo te escribo para decirte que creo que ya no colgaremos muchas más postales, ni fotos, ni nada. No solas, como tú y yo. Ojalá me equivoque, ahora es lo que siento. Es triste.

Querida pared:
Solo quería decirte que estoy bien, que me golpees cuando quieras ayuda a gritos. Estaré.
Sin embargo, tenemos tantas postales sin colgar que  no creo, que vayamos a colgarlas.
Sé feliz pared negra, pero sé feliz como una pared blanca y radiante como lo eras antes.

Siempre te quise y eso no va a cambiar, querida pared.

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