domingo, 4 de diciembre de 2016

Ese fenómeno no paranormal.

La lluvia ese fenómeno meteorológico que la mayoría odia. Ese agua que cae desde más allá del horizonte, unos dicen que son las nubes que lloran otros, los más religiosos, que es Dios que está triste pero, cuando viene la lluvia ella también viene, ese verbo, esa mujer, esas musas, esa cara que no quiero poner, esa imagen que me interrumpe en la mente y que llama a mi puerta a diario.

La lluvia es inspiración, como Venus. Es un no parar de los dedos moviéndose a toda prisa mientras la escucho y la siento y a la vez, esa pereza de tener que moverte de casa.
La lluvia es ese dormir en paz, ya se ilumine el cielo con un rayo o las nubes choquen más fuerte que nunca. Es ese sonido mágico.

Es esa inspiración venidera que no tiene ningún sentido pero que está, que es innato, que te corroe por las venas y te llega al corazón mientras él sigue bombeando sangre.

Sin embargo, la lluvia siempre nos manda un mensaje. Nos está diciendo que aprovechemos a Lorenzo, que salgamos a por unas cañas en una buena terraza antes de que ella llegue y caiga el diluvio universal pero que así, cuando el agua caiga tras los cristales y nos pongamos a contar las gotas pensemos. Pensemos en nosotros y en el resto si nos apetece, que aprovechemos echando el polvo de nuestra vida mientras ella choca con el suelo, que veamos una película que nos han recomendado con un buen bol de palomitas, que nos quedemos en casa y  no desafiemos a nuestro sistema inmunológico, el resfriado puede llegar a ti.

Que aprovechemos para hacer lo que Lorenzo no nos permite: que tengamos tiempo para nosotros. Que nos paremos a pensar en qué hacemos con nuestra vida o que nos agobiemos por todo lo que tenemos que estudiar, da igual, la lluvia nos deja pensar  sin música, porque su sonido es tan maravilloso que hasta las musas vienen. Hasta esa mujer que no tiene cara la quiere oír. Y yo una vez más, caigo rendida ante ellas mientras escucho uno de los sonidos más bonitos que la naturaleza nos ha regalado. Hasta Venus viene. Y eso, eso es la inspiración que golpea a tus neuronas. Hablar de todo y de nada, escribir de todo y de todos y eso, es lo que las gotas que golpean la cúpula del patio interior quiere. Que me desfogue como nunca al igual que lo hacen las nubes cuando deja caer el agua de una forma sobre humana. Un minuto, dos, párate a pensar y entiende el mensaje que la lluvia tiene para ti seguro, que es algo que nunca habías oído de la boca de un ser humano.

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