Un gentío que no cesa en una ciudad que prácticamente no duerme. Una vía en la que el consumismo es el protagonista. Una plaza con un reloj y un cuatro mal escrito, una plaza que es sol.
Teatros independientes y cafeterías con encanto verás también, al igual que puedes adentrarte en otra dimensión donde parace que estás en Júpiter, otro planeta. Quevedo por sus calles al igual que Velázquez. La ciudad donde se dice que la reina Isabel II era ninfómana y los parques de palacio. El incendio en nochebuena por un simple capricho que Felipe nunca pudo ver. Una cabeza mal puesta en el cuerpo de una estatua. Unos miradores donde se ve media ciudad y una catedral con cuadros olímpicos.
Todo eso en un mismo lugar, una misma magia, un mismo cabaret y una cerveza distinta. Todo está en la plaza donde el sol está presente, aunque este nublado, solo si sabemos mirar veremos a sol, porque él siempre está.
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