viernes, 4 de noviembre de 2016

El café de las 16: 30.

"Estoy conociendo a alguien y no, no de la forma que pensáis. Me refiero a conocer a alguien de verdad.
Creo en el destino y está en mi camino por y para algo, disfrutémoslo mientras se pueda o todo el tiempo que dure.
Está bien conocer gente de echo, está muy bien. Aprendes mucho, puedes ver la realidad de otra forma y compartir puntos de vista, todo está bajo control.
Leo en sus ojos sinceridad y madurez pero, una madurez adulta, de la de verdad. Me trasmite confianza y eso es bueno incluso, podría decir que tranquilidad y creo, que es alguien con la que no tendría tabúes aunque, tampoco hablemos de más. También he visto dolor y ganas de luchar por lo que quiere y desea menudo chute de energía ¿no?

Independencia y pies en el suelo como dirían las viejas de pasillo eso me transmitió. Largas charlas y nos conocemos de hace tres día como quien dice pero las cosas surgen así, el café  es como una terapia de grupo pero de dos. Tuvimos turnos para hablar aunque confieso que yo hablé más, tampoco es una novedad esto que escribo. Pero, estaba cómoda, se que lo que hemos dicho ahí se queda para nuestros pensamientos en definitiva, para nosotras mismas.

Las apariencias engañan pero las vibraciones no y una vez más no me equivoqué por eso, creo que está ahora aquí en mi vida entrando en ella poco a poco y con buena letra. Detrás de una sonrisa se puede esconder una experiencia heavy o también puedes aprender a reír a base de golpes, da igual pero siempre es bueno trasmitirlo. Lo nota y yo, lo sé. En menos de veinticuatro horas sabe cosas de mí que otros ni se imaginan y, me gusta poder mostrarme como un cristal, transparente, sin tapujos, sin prejuicios, sin desconfianza, sin frialdad ni frivolidad dando lo mejor que hay en mi, mis pensamientos, mis inquietudes y mis muchas mierdas.

Sé que algún día, a alguna hora y en el momento oportuno esto le llegará a sus manos y lo leerá. No preguntéis por qué pero le llegará, lo sé. Puede que no se pronuncie, que no me diga nada incluso, que no se de en alusión pero es lo de menos yo solo quería escribir que  alguien está entrando en mi vida y quiero darle la bienvenida".

Terminó de escribir y se sintió bien. Muy bien. Siempre hay que alegrarse por las buenas noticias incluso, exagerarlas y, si encima te inspiran a escribir ella ya dejaba de pedirle cosas a la vida. Así está bien. Muy bien.

"Sin saberlo, ha sido una buena terapia". Concluyó.

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