martes, 8 de septiembre de 2015

Si me muriera mañana esto, escribiría hoy,



Si me muriera mañana esta sería la carta que te dejaría aunque, espero escribir muchas más porque esta se haya quedado vieja.
 
Querida amiga:

No sé si lo sabes pero desde que apareciste por mi vida, más tarde que pronto como te he dicho mil veces, te has convertido en alguien fundamental en mi vida, en un pilar y, probablemente uno de los más importantes por no decir el que más. Te parecerá mentira pero muchas veces cuando hemos estado lejos y he estado en un lío o en un  amago de ellos a veces, no sabía qué hacer y  me ponía en tu piel e intentaba pensar como tú  para ver que hacías  y... ¿sabes qué? supe salir o... librarme. Por estar ahí aún sin tu saberlo, gracias.

También quiero que sepas ahora, que no estoy  que, has sido una gran amiga; hemos reído, hemos llorado (yo más que tú, debo reconocerlo), hemos hecho cosas que no debíamos cuando no era el momento, hemos compartido pensamientos, opiniones, sentimientos, reflexiones de vida y, de muerte todo sea dicho, hemos compartido tus pensamientos extraños que, no son pocos, borracheras, tus coloquetas, el concierto del maestro, tu boda (¡cómo olvidarme de ella!) y muchísimas cosas más y por ello, te doy las gracias.

Nuestra amistad, un tanto peculiar donde las haya porque, todos sabemos que desde el principio hubo una conexión especial y, si no fue desde el principio poco tardó en llegar. Nos dimos cuenta de que, dos personas muy diferentes pueden llegar hacer una amistad verdadera como esta, es una amistad que no creo que haya tenido nunca, también hay muchas cosas que hemos superado que otras amigas no lo harían y echarían su amistad por tierra pero, para nosotras siempre fue más importante la amistad, siempre fue nuestra prioridad y no podíamos matarla a la primera de cambio, no nos lo podíamos permitir al menos, yo.

Gracias por decirme las cosas como eran, como son incluso a veces como serían. Gracias por enseñarme que la amistad es lo primero y que, aunque vinieran tiempo regulares todo se puede superar si se lucha contra nuestros propios monstruos. Sabes bien a que me refiero, no te lo reprocho, jamás lo hice y menos ahora. Una persona así no se puede ir de mi vida así como a así.

Me has hecho reír, me has hecho llorar, me has hecho enfadarme cuando me contabas algunas de tus locuras, me has preocupado cuando no sabía de ti y no estabas donde debías aunque sabes perfectamente que hubiese cogido el primer avión para estar allí ya me tirara todo el mes comiendo macarrones con tomate (con lo poco que me gustan).

También quiero que sepas que he sido feliz, muy feliz ya sabes que, con poco me conformo y menos mal si no, no sería yo o si pero seguro que más repelente y avariciosa.

Si me conoces bien y, creo que sí, sabes que mientras te escribo me estoy fumando un cigarro y tengo de fondo al maestro.

Si te preguntan por mis órganos (ya sabes, el tema donación) ve y dile a mi madre que lo done todo, incluido los ojos aunque, se van a gastar un pastizal en lentillas... ¡Ah! pero que el hígado y los pulmones no, que me da a mí que a donde voy  a ir los voy a necesitar. El pelo, también quizás sirva para hacer pelucas (esas que tanto me gustan y que nunca me regalaron) y así, niñas  y mujeres puedan ponérsela  si sufren cáncer.

Parece ser, amiga que voy a ser yo la que te va a dejar el rastro de colillas y de culitos de cerveza para que podamos volver a vernos en el inframundo, tarda en llegar, se esperar.

Espero que, consigas todo lo que te propongas, se que sí lo harás. Sé que vas a llegar lejos porque te lo mereces (aunque seas más vaga que un muelle guita) y porque lo vales. Vales mucho y, al que te diga lo contrario calambrazo en sus partes desde el infierno, ahora que no me pueden matar yo te defiendo para que no se te estropeen las uñas, que da mucho coraje.

Gracias por todo y por más, amiga. Has sido y serás una gran persona, un gran pilar, mi caribe.

Prométeme que llorarás mucho (soy egocéntrica por naturaleza asique hazlo y si no, colirio) mientras te bebes la mejor cerveza que puedas encontrar eso sí, a mi salud que si no, no vale. ¡Ah! qué no se te olvide poner My way, de Sinatra, por supuesto.

Por fin, vas a leer algo sin censura aunque, has leído mucho sin ella pero, tu y yo nos entendemos.

Hemos vivido y compartido tantas cosas que, podría estar escribiendo tres días.

Se feliz, vive, disfruta, encuentra al hombre, a la mujer o al travesti de tu vida , tened hijos (si son negritos mejor) y, háblale de mi aunque sea mal, lo importante es que hables, mantenme viva, esa es la misión que te dejo hasta que nos volvamos a ver (trae cartas por si me aburro mucho).
 
Aquí tienes tu carta, aquella de la que estuvimos hablando  hace poco tiempo. Esto es para ti.
 

Te quiere muchísimo, tu caribe.

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