Un gran salón y sofá rojo en su ciudad. Todo aquel que la conocía sabría cual sería y a que lugar se refiere.
Con el picardías puesto se dirigió a por el mejor vino que tenía en el botellero, cogió la copa y, la llenó. Se acercó al vinilo y puso al maestro, si, saben a quien me refiero.
Se dirigió a la cristalera y frente a ella detrás de la luz tenúe que cubría todo el salón podía ver la hermosa ciudad en una noche cerrada y las miles de luces que había en ella.
Cuando llegó la canción, esa que no tiene término medio, esa que, o la odias o la amas para siempre. Contigo. Y frente al cristal pensó:
"Y morirme contigo si te matas. Y, matadme contigo si te mueres porque, el amor cuando no muere mata porque, amores que matan nunca mueren"
Y no, no pensaba en un amor romántico ni en una pareja perdida ni en amor que ya, era imposible no, aquella mujer frente a la ventana pensaba en el amor más puro y bondadoso que hay cuando es de verdad, pensaba en la amistad.
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