Llegó la
noche y, con ella, el silencio.
Solo ella, el ordenador
y una hoja en blanco, eso sí, siempre había algo que no le fallaba, la
música de fondo. La mejor aliada en las noches más extrañas, en las semanas más
raras.
Mucho pasó
por aquella cabeza de pelo castaño y betas que, aunque en verano, eran rubias.
Muchos recuerdos al ver el pasado y enfrentarse a él, cara a cara, mirándose a
los ojos, esa semana fue un cóctel de sentimientos que ni sabía que aún estaban
ahí.
La música
pasaba y junto a ella, las palabras.
Se le cerró
el estómago y ni siquiera una triste calada pudo dar para apurar el cigarro.
-A veces es
tan iluso todo lo que pasó. Todo lo que nos pasó incluso, todo lo que nos pasa
y por supuesto, lo que nos pasará- continuó.
Muchas
veces, en todo lo que llevaba de año pensó y dio por hecho de que este no sería
suyo, que debería de haberse parado en el pasado y continuar más tiempo en él y no, en los trescientos sesenta
y cinco días que lo forman. Pero, lo que si aprendió fue una gran moraleja y
que ahora, era una de sus reglas de oro.
Siempre que
estés un tiempo mal en el que, solo te apetezca llorar y tu mejor aliado y
amigo sea un paquete de pañuelos siempre aparece algo por lo que, esos momentos
a pesar de ser los peores no serán momentos amargo si no, agridulces.
Porque la
vida, tú vida, la mía, la de aquella mujer que se encontraba escribiendo, la
del vecino o la del bebé que está a punto de nacer nos quita cosas o nos pone
en situaciones tan extremas que, parece que nunca tendrán final pero seguro
que, en esos momentos de amargura y de lágrimas hay algo que te dé la razón de
respirar, la razón de plantar cara, la razón por la que dormir no sea un
descanso para no pensar si no una necesidad, la razón por la que, simplemente,
ves la luz al final del túnel.
-Todos hemos
tenido esos tiempos agridulces, yo también- reconoció.
Pero al
igual que todos tuvieron ese rayo de luz en medio de todas las nubes que
atormentaban los días, ella, no iba a ser menos.
-Yo también
lo tuve y la verdad que, es lo mejor que me ha pasado en todo el año- puso punto y final y siguió disfrutando de la
música.
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