Nos destaparon con las sábanas
y no encontraron nada, normal,
es que solo había vacío y eso,
no se ve.
Caminaste salvajemente mientras
yo decidí mirar aquella flor en medio
de la selva.
Llegaste al hotel y sin embargo,
te equivocaste de habitación.
La nuestra era la de al lado.
No llegaste así que, ya supuse que
no me echaste de menos
que, a veces, es echar de más.
No nos vimos en los escaparates
que quería enseñarte pero nunca
vi la ilusión por verlo.
También supuse que estarías en
la habitación de al lado con
otro sentimiento que no era yo.
Y, cuando abrí los ojos y me destapé,
no vi el vacío.
Porque había algo.
Estaba mi condena diciéndome
adiós con la mano y llegó
tu penitencia saludando.
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