Eres una de
las personas más increíble que he conocido. Eres noble y, no dejas en la
estacada. Eres leal y pecas de sincera.
Eres eso que
siempre admiraste: diferente.
Nunca una
chica Almodóvar fue tan anónima, tan rompe reglas, tan libertina, tan pecadora,
tan conscientemente inconsciente, tan fuerte y vulnerable, tan "arregla
todo" sin conciencia "de", tan "me da igual" quiero
hacerlo así y, así será.
Tan todo y tan nada.
Tan mármol y
tan seda.
Tan
extremista.
Pero, léeme
bien, sabes que cuando no te encuentras en ti te pierdes en parches usados, en
conversaciones de claro oscuro, en lienzos vacíos y en folios impolutos y sin
embargo, sales.
Sales sola.
Tú misma lo
dices: "me ha costado mucho levantar mi Olimpo como para que venga alguien
a joderme".
Solo tú
puedes destruirte aunque otros tantos también puedan, solo tú puedes poner ese
punto y final. No lo harás porque querida, sé cómo eres, no dejas de ser yo.
Eres fuerte
y, solo tienes que usar las herramientas necesarias. Hazlo sola. Bien sabes que
siempre se te dio mejor antes que llevarte palos y patadas que ahora, no son
necesarios.
Mira tú
brazo izquierdo, justo encima de ese reloj que no deja de marcar. Míralo hasta
borrarlo.
Y, cuando encuentres ese empoderamiento que necesitas, líala,
grítalo, aférrate a él como a la vida y luego, vas y le dices a todos que, una
vez más, alzaste la pluma sin saber qué escribir.
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