martes, 3 de julio de 2018

Sin tinta.


Eres una de las personas más increíble que he conocido. Eres noble y, no dejas en la estacada. Eres leal y pecas de sincera.
Eres eso que siempre admiraste: diferente.

Nunca una chica Almodóvar fue tan anónima, tan rompe reglas, tan libertina, tan pecadora, tan conscientemente inconsciente, tan fuerte y vulnerable, tan "arregla todo" sin conciencia "de", tan "me da igual" quiero hacerlo así y, así será. 

Tan todo y tan nada.
Tan mármol y tan seda.
Tan extremista.

Pero, léeme bien, sabes que cuando no te encuentras en ti te pierdes en parches usados, en conversaciones de claro oscuro, en lienzos vacíos y en folios impolutos y sin embargo, sales.
Sales sola.

Tú misma lo dices: "me ha costado mucho levantar mi Olimpo como para que venga alguien a joderme".

Solo tú puedes destruirte aunque otros tantos también puedan, solo tú puedes poner ese punto y final. No lo harás porque querida, sé cómo eres, no dejas de ser yo.

Eres fuerte y, solo tienes que usar las herramientas necesarias. Hazlo sola. Bien sabes que siempre se te dio mejor antes que llevarte palos y patadas que ahora, no son necesarios.
Mira tú brazo izquierdo, justo encima de ese reloj que no deja de marcar. Míralo hasta borrarlo. 

Y, cuando encuentres ese empoderamiento que necesitas, líala, grítalo, aférrate a él como a la vida y luego, vas y le dices a todos que, una vez más, alzaste la pluma sin saber qué escribir.

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