Muchas veces pienso que sería de mí si siguieras aquí. Tal vez la mitad de las cagadas que he cometido no hubiesen visto la luz o quizás muchas de las cosas que hice no las hubiera realizado pues, estoy segura, de que si vieras peligro me frenarías, como siempre hiciste.
¿Sabes? Nunca voy a saberlo y, la verdad, prefiero que sea así pues pocas cosas he hecho este último tiempo de las que me arrepiento, sinceramente creo que no sabría que decirte o bueno sí, pero eso ya no te incumbe. Esa no es la curiosidad que me mata pues estoy bien, soy feliz y creo que río más alto.
He aprendido a base de palos y ahora escribo libros, ya ves, qué locura.
Han llegado personas a mi vida, algunas importantes pero los de siempre seguimos como nos dejaste: a la gresca y como las grecas. He crecido, mucho y ahora, creo que estoy madurando pues la gente cada día me parece más estúpida porque se complican demasiado, ahí coincidíamos, le quitábamos importancia a las cosas de cara al público aunque luego, llevásemos la penitencia por dentro. Nuestra Semana Santa particular.
Aprendí a hablar aunque reconozco, que aún me cuesta. Sabes bien que yo siempre fui muy hermética y en parte, no quiero perder toda mi intimidad.
A veces me pregunto qué sería de mí contigo y dolía.
Hoy, que escribo estas líneas me baso en el recuerdo de aquellos días.
Nos esfumamos, como los mapas que pierden color con el tiempo.
Te fuiste y yo, me olvidé de esperarte tras tanto luto en silencio.
A veces me pregunto qué sería de mí contigo y ya, no siento nada.
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