lunes, 9 de abril de 2018

Las islas sin gracia.


Entierran a los vivos
y resucitan a los muertos
con su hipocresía barata
y sus sonrisas profident.

Habladurías sin gracia
y cotilleos cochinos que
hacen que tu cabeza explote
un lunes cualquiera,
no sé cuanto podré soportar
estas falacias supuestas y amistades,
a veces, ingratas.

Mierda de la buena es esa la
que escondían en sus cuerpos,
la misma que cuando menos
te lo esperas, sale a la luz.
Esa misma que llega a ti
con un café y un cigarro
mal prensado.

Qué ilusa es la  gente.
Estoy empezando a cansarme
de vivir en una utopía en la que se
enfadan por no dar explicaciones.
Genial, no entiendo una mierda.

Lo único que quiero gritar
es que estoy hasta el santo
coño de que se especule
cada palabra que digo
y eso, que no leen lo que
escribo.

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