domingo, 18 de marzo de 2018

Noria.

Si algo estoy aprendiendo
es a vencer.
A mí.
A ti.
A él.
A ella.

Parecerá absurdo y,
puede que lo sea
sin embargo, si me preguntas
en mi respuesta te diría que
"en absoluto. Es más difícil
de lo que pensaba".
Y lo es.

Estoy aprendiendo
a luchar contra monstruos,
tormentas, tsunamis,
días nublados y gente
falsa.

Y es que me metí en el rin
de besos y gritos silenciados,
de bocas cerradas y de censura
prohibida.
De esencia.

Y soy feliz por estar consiguiéndolo,
porque es cierto ese sentir
que hace que mi cuerpo se estremezca
al ver que no me freno, que voy
cuesta bajo y sin tanga y a lo loco
y ahora, es lo que quiero.

Esa adrenalina que me regala
cada uno de los actos que viene
a mi cabeza y que, se convierte
en seguridad una vez que aparca
en algún hemisferio.

Porque todo lo que sube baja,
como las norias.
No sé en que parte estoy pero
quiero seguir haciendo lo que hago,
descubrir lo que me da curiosidad,
y lanzarme cuando quiera
contra la pared o con cualquiera.

Se avecinan tiempos de cambios
o tal vez ya llegó y yo me doy
cuenta ahora, solo sé que estoy venciendo.
Lo siento aquí, conmigo.

Si algo estoy aprendiendo
es a vencer y a no contenerme,
a cuidar, a desmanejar, a sentir,
a besar, a follar, a aprender,
a todo lo que no sabía
que quería hacer y sin embargo,
descubrí que me gustaba.

Me descubrí que no soy
hipócrita conmigo misma
y que, lo que siento antes o después
acabo haciéndolo.

Qué maravilla.


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