No dejo de pensar en que, ojalá estuviera
aquí sola durante una hora.
El ruido de la fuente me acompaña y
mi cabeza llena de caos, una vez más,
desprende humo. En realidad,
no tengo nada que pensar
pero sí, mucho que vivir.
Lo mejor de todo es que quiero hacerlo y no pienso
decir "no" ante nada. Ante nadie. Ni tan si quiera, negarme
lo que para mí, cada día es más obvio.
Ya lo era antes y ahora, solo quiero dejarne llevar y
que la vida me demuestre de nuevo, que puede hacer
conmigo lo que le dé la real gana.
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