Y ahora aquí sentada, me paro a escribir mientras espero.
Hago introspección.
Y sé, que he mejorado, mucho. Me he conocido más, soy más consciente de quién soy. De cómo soy.
Y por consecuente, no actúo igual.
Menos mal.
He pasado de una depresión llevada al extremo a un "comerme el coño en dos tiempos y tres compases" y sí, soy más feliz.
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