Pedimos,
pedimos
y
queremos, queremos.
Cuando
a veces, los frutos
los
recogemos en la siguiente calada.
Pedimos
que nos quieran.
Queremos
que nos quieran.
Pedimos
que nos valoren.
Queremos
que nos valoren.
Pedimos
que estén ahí.
Queremos
que estén ahí.
Pero
a veces, no todo es pedir
y
querer, si no que se trata
de
olvidar, de ver con ojos
diferentes,
de tocar con manos
distintas,
de sentir bien
y
de querer sano.
Podemos
conseguirlo,
podemos
estar cerca, rozándolo,
sintiéndolo,
queriéndolo, detallándolo.
Muchas
veces llegamos a la meta
antes
de tiempo y sin embargo,
seguimos
sin estar conforme.
Pero
en otras ocasiones,
las
cosas son tan fáciles como fijarte
en
el mínimo detalle,
en
ese en el que el superar es no
sentir
dolor y no, dejar de querer.
A
veces, tenemos que hacerle
caso
a gestos tan sencillos
como
el poner en una foto
Australia.
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