Cansada,
hastiada,
harta,
y ¿por qué no decirlo?
hasta el coño.
Sí. Hasta ahí.
Hasta la última punta
de carecer de lo que otros
gozan.
Harta de decepciones insistenciales
y cansada de "luchar", si se puede
llamar así, por algo que todos
vamos a tener.
Qué nadie va a tener mejor mérito
que otro, que ninguno es superior al
de al lado, que todos vamos a la misma meta
y yo estoy hasta el coño de tener
que cavar más que el resto.
Sin embargo, no es eso
lo que me da miedo.
Lo que me da miedo es quedar la
segunda aún sabiendo que podía
llegar primera, lo que me da pavor
es repetir sensaciones que pensé,
que había olvidado.
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