Te miro sin verte
y te siento a ti.
Tú esencia, tú risa,
tus ganas de, tú forma
de entender y sobre todo,
la de comprender.
Te veo en la distancia
y sigo mirándote,
comprendiéndote
o al menos, eso intento
desde hace siete años.
Sé estar en tu piel, porque
yo también he estado y estoy
donde tú.
Sé que, probablemente, serás
más fuerte que yo.
No me has abandonado nunca,
ni en nuestros peores momentos,
siempre decidiste quedarte conmigo
y eso, no se encuentra todos los meses.
El tiempo pasa y yo sigo aquí
y tú allí pero conmigo.
Siempre de mi mano.
Y hoy sin saberlo, soy
"como una rosa en mitad
de la nieve". Tú nieve
y mi rojo cabaret, qué gran
combinación.
Todos los cristales, hasta los más
fuertes se debilitan y ojalá
que así sea.
Solo sé que estaría dispuesta a recoger
cada trozo, cada pedacito de esos cristales
hasta que el tiempo, se vuelva infinito.
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