Que nadie entienda y que todos callen.
Que nadie pregunte y todos asientan.
Que las mierdas son varias
y estamos en directo y en estéreo.
Siéntate, que se abre el telón
y se rompen las censuras
del teatro, se abre el corazón y se cae
el jarrón, se escuchan los violines,
y me pongo el tacón.
Cojo el pintalabios y voy
bien de rímel, me pongo
el sujetador y me visto con las mejores galas,
como no hizo Narciso para enamorarse y es que,
no es eso lo que vengo a interpretar.
Es algo más.
Más allá del todo.
Algo que a todos se nos escapa
por el simple hecho de que no
podemos verlo solo, sentirlo.
Sentimientos, emociones, pensamientos,
alegrías, penas, altibajos, altialtos,
felicidad, tristeza, Talía y Melpómene
todo junto, un teatro, una farándula y un cabaret.
Un lienzo con tres líneas y una mujer desnuda
¿Aún no lo has entendido?
Estoy hablando del egocentrismo emocional.
¿Sabes qué es?
Yo tampoco, pero sé qué me gusta.
Me enganché, como Narciso a su rostro
en el río ¿la diferencia?
Yo no voy a morir ahogada.
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