Hola, soy yo ¿me recuerdas?
Yo a ti sí, pero no de esta forma.
Creo que ya no eres quien decías ser.
Has cambiado.
Estoy segura de que es para bien
aunque tú y yo, ya no seamos
tú y yo. Ahora somos tú.
Ahora soy yo.
Es simple. Son dos caminos que
creo, que ya no bailan al compás
de bulerías.
Ya no tocamos las palmas ni
las castañuelas ni tan si quiera,
nos arrancamos por rumbas.
Ni conmigo, ni con nadie.
¿Dónde has ido qué no has avisado?
Estamos preocupados bueno, más
bien estábamos. Ya no.
Nos hemos acostumbrado.
Me he acostumbrando a cantar sola,
a bailar sin ti fingiendo que estoy con alguien,
a tocar las palmas con más ganas y a hacer
gorgoritos en la cuarta sevillana.
Estoy bien sin ti, duele decirlo
pero es verdad, nunca te mentí y
creo que tú tampoco lo hiciste,
siempre me respetaste y estoy
agradecida.
No sé si volveremos a volver, antes pensaba que sí.
Hoy, dudo más que nunca.
¿Qué falló en la feria?
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