Nunca me gustó lo establecido
siempre fui de saltarme la norma
y seguir unos principios, los mios.
Nunca me gustó lo que limitaba,
lo que agobiaba, lo que producia
ansiedad o rechazo, lo decepcionante,
lo triste, lo traicionero, la mentira.
Nunca me gustaron las risas forzadas
de lunes a la hora del desayuno.
Nunca lideré a un grupo de personas
aunque en realidad, piense que estoy
capacitada para ello.
Nunca me gustaron las promesas de
viernes noche porque casi todo, es mentira.
Siempre.
Nunca me gustó ver mal a los que quería
y, a día de hoy, sigo en el mismo puesto.
Nunca me gustaron los contratos sin firmar
ni las palabras de humo que aunque escritas,
pueden no ser demostradas pero ese, no es mi caso.
Al menos, eso creo.
No soporto que me aten, de hecho, si me siento así
corro. Corro tanto hasta perder el norte en busca de su sur.
No quiero hacer sentir a nadie así por eso,
no hago contratos sin firmar, no limito queriendo y sin querer, tampoco.
No pido explicaciones innecesarias, no busco que sigan mi norma,
ni acepten todo lo que diga o haga.
No quiero gustarle a todo el mundo porque si no,
no estaría viviendo bien.
No quiero contratos llenos de hipocresía, falacia, tristeza
donde lo que chuta, es la decepción y los gritos callados.
Quiero libertad. Solo eso. Nada más y el resto,
que pida su deseo, yo no quiero hacer contratos
ni con el mismísimo Satán.
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