Me gustan las sensaciones,
la energía, las personas que
me hacen sentir bien
y sobre todo, me gustan
aquellas que son capaces de
soportarme y de controlarme
cuando estoy apunto de perder
los estribos.
Me gusta poder mirar a alguien
y sentir paz.
También componer canciones bajo
la lluvia y los lunes con cara de
domingo si tengo alguien que
esté sin estar.
Me gusta dar de más aunque
quepa la posibilidad de recibir menos
mucho menos.
Ahora, eso no me pasa
es equitativo que no justo.
Yo no sé lo que es ser justo, ni
tampoco quiero saberlo.
Me muevo por impulsos,
por sensaciones, por sentimientos
y soy capaz de darle todo a quienes
quiero aún sabiendo lo que
pongo en juego.
A mi misma.
Sin embargo, me está mereciendo la pena.
Mucho.
Merece la pena.
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