Puedes creértelo o no.
Puedo gritar puta sin que sea en su sentido más estricto.
Puedo ignorarte aún mirándote a la cara o también
reírme sin más.
Y eso soy yo, un látigo de dardos que a veces están envenenados
bajo un manto de ironía que roza el sarcasmo.
A mi me hace gracia.
A otros no tanto.
Pero si alguna vez, lo hago contigo,
ten por seguro que para mi, no
eres un cualquiera.
Eres especial por la simple razón
de que sabes el por qué lo hago.
Intento reírme hasta de la guadaña
y es por puro egoísmo. Quiero
sobrevivir a la vida aunque sé
que ella me ganará.
Pero la verdadera razón es por el doble sentido y ese,
es positivo porque te ayuda a ejercitar el diafragma.
Quiero que se encoja tanto como si te estuvieras fumando
20 cigarros juntos.
Quiero que hasta de la desgracia más grande
seas capaz de reír.
Yo sigo en proceso de este proyecto.
Pero por el camino he derramado muchas lágrimas
envenenadas y no de tristeza si no,
de risa y eso, merece unas líneas.
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