lunes, 13 de febrero de 2017

Dime dime "que te escucho".

Esos dimes y diretes de una noche de octubre, la que fuera me da igual, te perdiste entre la niebla y nadie se dio cuenta pero siempre, hay una excepción.
Casi nadie sabe o quizás nadie supo que te pasaba y es ahí donde me incluyo.
Imploramos a los Dioses y rezamos a los Santos de la forma más deseada y sincera que sabemos cuando de verdad, estamos desesperados pero luego, el tiempo pasa y la ceniza se va con el viento mientras el fuego apaga la ilusión de un cigarro bien encendido.

Y te importa pero no duele.
Y te cansa tanto hasta quemarte por dentro.
Y te fastidia y te jodes y cierras la boca como una buena puta hasta que al final, todo cae como las torres en el ajedrez.

Y al final, todo explota, como las bombas en los aeropuertos.
Y al final, todo se consume como este cigarro que se marcha con la ilusión que reinó un día y, parece ser que a ti, te importa una puta mierda.

¿Sabes qué? Que no necesito más de lo que tengo para ser feliz porque lo soy. Sin embargo, cada vez apareces menos y eso... Escuece.

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