Te doy mis ojos para
que así puedas ver el
mundo de la forma
en la que lo hago yo .
Por un momento.
Por un instante.
Mis ojos, son tuyos.
Te doy mi conocer
a través de la experiencia,
de mis malos momentos,
de mis decisiones nefastas,
de mis meteduras de pata,
de mi misma.
Te doy mi solución
lo que yo haría o lo que
tal vez hice, lo que pienso o
lo que pensé
lo que dije y lo que obvié,
lo que pequé y lo que censuré
lo que otorgué al mejor postor
y lo que me guardé.
Te doy mi locura de viernes noche
y mi inestabilidad de los
domingos por la tarde.
Te doy mi universo y mi
mundo paralelo, mi galaxia no
encontrada, no creada pero sí,
imaginada.
Te doy lo que me pidas si así,
te vas a sentir mejor.
Te doy mi apoyo en los momentos
de fuego y de agua al igual
que en tierra y aire.
Te doy mi carácter prepotente y
mi frivolidad congeladora, mi roca
en máscara y mi sensibilidad a
deshora.
Te doy mi risa para que salgas
adelante con la misma fuerza de
los guerreros en guerra.
Te doy mi bandera y mi manera de
concebir la vida, mi filosofía y mis creencias
que cada vez, pueden ser más absurdas, tal vez sí,
tal vez no o probablemente quizás.
Te doy mi egoísmo y mi generosidad
a partes iguales.
Te doy mi amor propio y mi
arrogancia para ser capaz de
ponerte a ti mismo antes que
a cualquier desagradecido.
Te doy mi cerveza y cuatro
caladas de mi cigarro.
Te doy mi amistad y todo
lo que puedas sacar de ella.
Te doy reciprocidad en los pilares
del Olimpo que reinan en mi cabeza.
Te doy todo y no te quito nada.
Mis ojos son tuyos
cuando los necesites.
Por un momento.
Por un segundo.
Por un instante.
Pídemelos y serán tuyos.
Solo tuyos, hasta que el verso,
acabe.
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