domingo, 8 de enero de 2017

De bruja a mito.

Probablemente en otra vida me quemaron por hereje quizás por bruja o pelirroja, pero solo son suposiciones.
Puede que en otra vida fuera crupier en un casino de Las Vegas y me casé vestida de Marilyn con cualquier ludópata una noche donde el tequila se apoderó de  mi.

Quizás viví los años 50 o tal vez la movida madrileña.
A lo mejor en una de esas vidas tuve un amor correspondido o tal vez la Santa Inquisición me mató por lesbiana, nunca lo voy a saber.

Puede ser que haya sido madre y de ahí mi poco instinto maternal.
Ojalá hubiera alguien que me llamase un día para tomar unas cañas y me confirme que, hay más de una vida; que fui una de las brujas de Salem, que brindé por la valentía de Juana de Arco, que viajé por todo el mundo en una caravana y sin un duro, que fui a las Vegas a jugar y me hice una foto en el mítico cartel.

Que me contaran como me convertí en un mito viviente y en una musa para los pintores del París de los años veinte o que me confesara que  era la típica fulana que estaba todas las noches en la farándula de Catalina. Que me confirme, que me escriba, que me pinte para estar segura de que volví a nacer, volví a vivir, volví a crecer, volví a llorar y a reír, volví a tener una primera vez, volví a todo y  la vez  a nada.

Que me explique de cómo pasé de bruja a mito. De plebe a burguesía. De odiada a amada. Del todo a la nada.

Ojalá alguien que me dijera que nada acaba, que​ todo sigue y, que siempre volvemos a resurgir como el mismísimo Ave Fénix. Ojalá.

Porque esa será la confesión de que cuando volvemos a veces regresamos a la nada, al vacío, al bucle,al círculo vicioso. A la nada ahí quiero ir o regresar.

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