Hagamos ruido.
Tanto tanto ruido que de miedo solo de escucharnos,
Hagamos leña del árbol caído total, el año está acabando y es como la espera de la muerte: todo es perdonable.
Aunque probablemente, no nos arrepintamos.
Hagamos tanto ruido hasta que el silencio se disipe y se quede sin significado.
Hagamos un ruido infernal.
Hagamos que Satán no tenga el poder y que lo tengan en exclusiva nuestros gritos de silencio.
Hagamos de un drama una anécdota de humor negro y, de una hipoteca mal pagada una fiesta en la cola del banco.
Hagamos la vida más fácil joder.
Hagamos que todos tengan capacidad para ser feliz.
Hagamos que todos los días sean únicos.
Hagamos que nuestro mejor aliado siga riendo y propagando risa.
Hagamos del ruido, la carcajada.
Hagamos del propósito de año nuevo una falacia bien bonita, tan hermosa que hasta tú te la creas antes de quemar el deseo con el mechero.
Hagamos de un año de mierda una lección aprendida.
Hagamos de un grano de arena un castillo indestructible.
Hagamos de lo pequeño algo grande y de o grande algo enorme. Siempre a más.
Hagamos ruido, de cualquier forma pero hagamos un ruido tan fuerte que hasta nosotros mismos nos asustemos de lo que hemos sido capaces de formar con tan solo un cerrar de ojos y un deseo bien pedido.
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