lunes, 19 de diciembre de 2016

La simpleza de la caracola.

"Que mis trocitos,
cada minúsculo y ridículo trocito de mí
era parte de tus versos.
Pero le diste alas,
y aprendieron a volar".

Un día leí esto y, no lo entendí así que, decidí leerlo hasta darle sentido. Lo conseguí.
Creo que no era el correcto sin embargo, el mio era un sentido tan bonito que no merecía otra explicación. Todo cuadraba.

Y es que, cuando las cosas cuadran no necesitan ser explicadas, no requieren versión original solo merecen la versión que nosotros le damos y eso, fue lo que pasó. Nunca supe cual era el significado pero en realidad, me da igual.

Nunca más volveré a tachar un año bisiesto porque vaya mal. Nunca más porque este, no empezó bien pero la verdad, que su final... Su final es digno de libro. Y eso, se debe a esos trocitos.

Unos trozos rotos un veintitantos de agosto o quizás no fue ahí, no lo sé porque yo, encontré a ese cristal hecho pedazos meses más tarde y fue cuando la teoría del microsengundo y el paralelismo se unieron, se juntaron de tal forma que podría tratarse de simbiosis sin embargo, nadie lo entendía y lo tacharon.
Pusieron una cruz donde en realidad, no debía de haberla porque eso solo pasa una o dos veces en la vida pero cuando ocurre... cuando se hace simbiosis de esa forma es mejor sentarse a disfrutarla y no, a criticarla aunque siendo sinceros, no me importa, siempre defendí eso de "que hablen bien o mal pero, que hablen" y qué razón.

Me da igual porque sin saberlo vi a esos trozos crecer y unirse de nuevo, porque hice una de las mejores inversiones de mi vida: una caña y cinco minutos que se convirtió en un "gracias por pararte".
Unos gracias dichos casi a diario pero nunca pronunciados, son sordos y mudos pero sentidos. Es una reconstrucción que parecía difícil y larga pero que se convirtió en semanas en risas y cañas.

Una risa que creo que empiezas a ver de la forma en la que yo intento entenderla y eso, no sabes lo que me gusta. Unas cañas bien tiradas y unas canciones inventadas mientras veo dibujos sin cara. Unas líneas en el Olimpo de una libreta nueva y dos páginas en blanco a modo de homenaje. Unos chiste dignos de denuncia y penitencia, un paquete de boquillas cada vez más vacío porque es compartido pero una venganza traducida en llevarme un mechero.
Unos trozos que hoy, son fuertes y que ríen a diario aunque de eso ya no sé si soy la culpable pero, mientras que el cristal siga creciendo fuerte y sonriendo sabré que aquellos cinco minutos merecieron la pena.

Una despedida improvisada pero en Venus, siempre ahí, donde la magia viene sola, donde hacemos arte sin parar y, donde lo hermético no cabe porque, la teoría del microsengundo se cumple. Crece rápido y sano como una planta. Crece mientras todos comentan. Crece fuerte. Crece como una verdadera diva. Crece de tal forma que a veces pienso que es normal que sospechen pero, solo sospechan los ignorantes de esta teoría y las personas tabú y esas, no son de fiar. Nunca, por eso, es tabú.
La simpleza en una persona que no conoces y la sorpresa del cigarro fue ahí cuando comenzó todo en este año bisiesto.

Porque no se me ocurre nada mejor que resumir esos trozos en piezas únicas, en paralelismos de necesidad desconocida, en gracias no pronunciados, en salvaciones pedidas a gritos, en risas porque sí, en regalos de martes, en formas con papel o en trozos que aprenden a volar cada día más alto mientras tú esperas abajo para agarrarlo por si cae porque ya, no estará solo, esos trozos no se romperán y si lo hacen, se volverán a unir más fuertes aún.

Porque los regalos de navidad a veces, vienen antes y porque a día de hoy, esta es la mejor herencia que puedo dejar. La única forma más sincera y vulnerable que conozco de ser persona. Porque un día nadie escribirá por mi y por eso hoy, me paro una vez más y pienso, pienso en todo pero la sensación es tan mágica que solo la persona a la que un día le di la bienvenida a mi mundo arcaico, a mi caos y a mi no estabilidad puede entender porque sin saberlo, fuiste origen del microsengudo porque solo, pasa una vez en la vida o eso creía yo pero... era mentira volvió a pasar y, solo lo entenderemos aquellos trozos mágicos y yo, porque tú has sido uno de los regalos de este año bisiesto.

Porque el pilar que era pequeño sigue creciendo y puede que algún día, entiendas que significan para mi esas cinco letras.


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