miércoles, 16 de noviembre de 2016

Mañana.

Una bomba que hizo "clic".
Una cuenta que acabó su marcha atrás.
Una semana que se marchó y un polvo que nunca llegó.
Un viaje de ida y vuelta por tu cuerpo, destino que nunca visité.
Una hipoteca que no acaba de pagarse y una deuda que a veces, me mata.
Un gato que no sé si mató mi curiosidad y unas ganas de... ya lo decía Sabina.
"Nada más que añadir señoría" le diría a un juez.
Un vinilo que no deja de girar y un cigarro que se consume con la última calada: la del deseo.

Ese mismo que va y viene riéndose de mi en mis días más malos. Juega conmigo y a veces, lo dejo.
Sin embargo, otras lo escribo, lo digo, lo grito, lo todo bajo un manto de silencio porque al final todo esto que pasa me pertenece como si fuera el mejor secreto guardado bajo  una llave inexistente, cómo si fuera una puta mal pagada.  No volé y, me arrepiento. No volé y, no me arrepiento. El destino es caprichoso y yo... yo no sé que va a pasar mañana.

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