sábado, 19 de noviembre de 2016

M.

Un carmín que se va de los labios como una puta se va con el mejor postor de su esquina.
Unas libretas que van y vienen y unas palabras que permanecerán para siempre, hasta que tu quieras.
Una ironía fina y un sarcasmo bien dicho, una obscenidad constante y una finura que brilla por su ausencia.
Un grito silencioso y un susurro gritado.
Una tortura que no cesa y una alegría constante.
Un billete que se va de la cartera cuando no ha salido ni del cajero, un programa que no viste y una película en bucle.

Vamos y venimos como si fueramos un bumerán, una canción que te recuerda a... y un poema que te hace llorar. Unas historias incompletas pero que así, están mejor. Un final inacabado. Una cerveza a medias y un cigarro para tres, generosidad.

Hablar de la nada sin filtrar.

Unos chistes sin gracia pero una amplia sonrisa en tu cara.

Me das eso y más, sabes que eres tú, te lo debo y algún día amiga mía, te  compensaré eres la heredera de los peores dibujos y las mayores locura que he podido pensar. Eres tú la que hoy, podría leer una maldita página. Eres tú a la que le escribí miles de censuras. Por eso, eres tú la que un día tendrá en su mano miles de cuadernos que yo, no volveré a tocar. Eres tú la que has ido y has vuelto. Eres tú la que estarás y por eso, eres mi debilidad.

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